¿Cuánto de tu
negocio todavía
depende de ti?
No para que te salgas. Para que tu empresa deje de sostenerse con tu energía como si fuera un insumo infinito.
Pon nombre en cada casilla
Esto no es un organigrama. Un organigrama dibuja personas y jerarquías, y se vuelve obsoleto en cuanto alguien cambia de puesto. Aquí dibujas funciones: las que existen hoy y las que tu empresa va a necesitar en tres años, aunque hoy no las cubra nadie.
Marca quién sostiene cada una y escribe su nombre. Si alguien más la hace pero tú sigues metiendo tiempo o energía ahí, sigues siendo tú. En las que te pesan, marca con qué urgencia tienen que cambiar.
Tu mapa de funciones
Esto es tu empresa vista por funciones, no por personas. Míralo completo antes de seguir: el diagnóstico está en el dibujo, no en el texto.
Cuánto vale tu hora
Sin este número, delegar es una conversación de sensaciones. Con él, es aritmética.
El costo de lo que no sueltas
Solo las funciones que marcaste como Ahora. Para cada una: cuántas horas al mes te come, y cuánto costaría al mes que alguien más la hiciera.
Las condiciones de salida
Una función no está soltada cuando decides soltarla. Está soltada cuando existe por escrito y tiene un número que puedas revisar. Sin esas dos cosas no delegaste: abandonaste.